LA PALABRA CORRECTA


¿Existe? ¿Es real? ¿La has escuchado? ¿La has pronunciado? Tal vez la has buscado. La palabra correcta.

Seguramente va unida al tiempo: tiempo correcto; unida al lugar: lugar correcto; unida al receptor: receptor correcto; y no puede faltar: emisor correcto.

Mucha suma de “correctos” ¿no te parece?

Si he llegado a este epílogo, entonces deseo retar a esta narrativa.

Olvidemos las marcas, las calificaciones y las etiquetas. Me quedo con el amor. Porque ésa es la clave que encuentro en cada paso, la llave que se muestra en todos los caminos, amor. Es por eso que lo elijo como trayecto, como brújula y como destino. La palabra correcta no siempre es planeada, puede ver la luz en el lugar más insospechado, llegar en tiempo de luna, lágrimas y cansancio. Puede faltarle perfecta composición, sin embargo; va envuelta en amor. Amor honesto, profundo y real. Esto, a mis ojos parece más real, alcanzable y hermoso.

La palabra correcta desconoce tiempo, no respeta lugar y desconoce límites. La palabra correcta nace en el amor, se comparte en amor y es el deseo, sea recibida de la misma manera.

Si al vivir el amor es el camino, entonces las palabras dichas en amor son el soundtrack del mismo.

Sí, el amor es el camino y la palabra correcta es la que nace y se construye en ese amor.

Sandy Mejía ... Esto forma parte del más reciente episodio #32 del podcast "Los colores del corazón". Lo puedes escuchar aquí:

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