COMIENZO AQUÍ

Actualizado: abr 18


Y lo dejaré pasar, no me resistiré. Porque esto llega para mostrarme algo más profundo, algo que he evadido tantas veces ya. El dolor. La pena. El sufrimiento. Duele, ha dolido antes, duele ahora y por eso es que he resistido tanto. Sin embargo, mi técnica no ha sido suficiente y ahora me doy cuenta que simplemente debí haberlo dejado pasar. Inhalar – dejarlo entrar – exhalar – soltarlo. Es solamente energía. Y esa energía me habla de mi. De mis temores. De mis ganas de querer controlar tanto. Que el mundo funcione como yo deseo, escuchar las palabras que quiero escuchar, ser aceptado por todos, o al menos quienes me interesan, que las cosas salgan justo como lo he planeado, que el clima funcione a mi gusto y en resumen, que la vida se ajuste a mi señorío.

Porque yo tengo el control. o al menos eso creía.

Ahora me doy cuenta que no. Soy solo un pequeño punto en este planeta llamado Tierra afuera un sin fin de galaxias y estrellas más, y entre tantas vidas aquí… ¿porqué la mía debería ser la más importante? Alguien me engañó, me mintieron… no soy el centro de este Universo. ¿Será que nos mintieron a todos? Al parecer nos molesta que la vida no salga como esperábamos que se salga de nuestros planes. Nuestros planes de conveniencia, para mi país, para mi gobierno, para mi poderío para mi bolsillo. Pero ahora, cuando todos nos escondemos detrás de puertas cerradas, ¿quién manda? ya no importa tu poder tampoco tu influencia ni tampoco tu cuenta bancaria, todos somos iguales y tan vulnerables.

Esta Tierra que hemos maltratado por generaciones nos muestra que no olvida ni mucho menos perdona nuestro descuido, nuestro pretender ser más grandes que ella. Mientras muchos lloran, se esconden y temen, ella se vigoriza, se desintoxica y vuelve a cantar. Este tiempo de crisis exterior me muestra el corazón que late detrás de la humanidad, si de solidaridad y apoyo o de rapiña y envidia. Y en ese corazón, está el mío. He tenido mi parte, he jugado mi juego. Soy parte de esta histeria, de esta locura y caos global.

Deseo cambiar el ritmo a esta historia, quiero un mejor final, han sido suficientes lágrimas y desencanto. Creo que aún hay esperanza, puedo verla y ansío tocarla, hacerla realidad. Comienzo conmigo, dejando fuera el temor, olvidándome ya de rencores o creyendo que la vida me debe algo. Soy responsable de cada uno de mis días, cada una de mis respuestas y de mis actos. Hoy elijo vivir en paz conmigo, con los míos y con mi mundo. Mi paz comienza aquí, del Universo recibo lo que desee darme. Agradezco por tanto recibido. Soy solamente parte de un plan más grande, y ante ello, me rindo. Completamente.

Sandy Mejía

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