Prefiero vivir por mis sueños, que por mis miedos.
“Te desgastarás el corazón” es lo que escucho, o “cuídate de no morir en el trayecto”. Estoy segura más de alguno ha escuchado o esto, o mejor aún, lo ha dicho.

Lo que viene a mi cabeza al escuchar esto es: ¿y quién sale libre de heridas en esta vida? O aún mejor, nadie saldrá vivo de esta vida. Jojo! y es que.. desde que llegamos a este mundo, comenzamos a morir. Por eso es que mi reflexión es, si voy a morir, prefiero vivir, realmente VIVIR mientras llega ese día. He recibido un gran regalo: la vida, así que ¿porqué no usarlo?, ¿no es eso lo más lógico?

Y es que quiero realmente vivir realmente dándolo todo, no guardarlo. Guardar… ¿para qué o para quién? Pasamos tanto tiempo esperando por el momento perfecto, por la persona perfecta, que así se nos va la vida… sin darnos cuenta que quien se ha quedado guardado es nuestro corazón, vemos la vida pasar y nosotros tenemos nuestra alma en modo pausa. ¿No es irónico?
No más. Ya no más.
Heridas, sí.
Lágrimas, también.
Sonrisas, miles.
Aventuras, más.
Aprendizajes, todos.
Vida, cada momento.

Así que no me digas, no a mí que tenga cuidado al vivir con el corazón, a vivir no por mis miedos, sino a vivir por mis sueños, por mis anhelos.. desde mi corazón. Un corazón real, que siente, que llora, que sonríe, que ama. Un corazón que vive.
Aquí recuerdo la frase que escuché años atrás: “Uno es esclavo de lo que dice”.. desde aquella ocasión, mi manera de ver eso fue diferente: “Uno es esclavo de lo que calla”. Porque si algo está en mi ser, porqué habré de callarlo, porqué seré yo su carcelero para impedirle salir y ver la luz. Así que decido vivir con los brazos abiertos.. ver de frente a los miedos y gritarle a la cara: ¡No podrás detenerme!. Traigo un sinfín de sueños por hacer realidad y miles de sonrisas por repartir, además de abrazos de cargados de esperanza, de esos que cambian los mundos, uno a uno.

Yo, vivo por mis sueños no por mis miedos.
Regreso a la fuente, a mi corazón y cada noche, son las estrellas quienes arrullan mi soñar.

SUEÑOS, NO MIEDOS